"El aprendizaje ocurre cuando alguien quiere aprender, no cuando alguien quiere enseñar". Robert Schank.

jueves, 25 de junio de 2015

NO TODO SE APRENDE EN LAS AULAS

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Un brillante expediente académico. Títulos superiores que apabullan y algún que otro curso de postgrado. La formación académica tiene mucho peso a la hora de saltar al mundo laboral, pero su éxito también depende de algunas habilidades que no se imparten en clase. Para subir profesionalmente no sólo se necesitan buenas notas e idiomas.

Una persona puede ser un genio en lo suyo. Inteligente y sin renuncios donde pillarle. Pero a la hora de encauzar un futuro profesional, la cosa cada vez va menos de genios. De un tiempo a esta parte, las empresas tienen claro cuáles son las cualidades que buscan en su lista de candidatos, y dichas habilidades en la mayoría de los casos no aparecen en los programas académicos de las universidades. Las competencias profesionales y las habilidades sociales que se posean pueden marcar la diferencias entre estar dentro o fuera de una empresa.
María L. Moratilla/El Economista

Según un estudio de Accenture y Universia, las competencias profesionales están en terreno de nadie. Dicho informe reunió a titulados universitarios, empresas y universidades, quienes dejaron patentes las desviaciones y diferencias de opinión que existen entre los tres colectivos. Así, por ejemplo, si los profesores universitarios se manifiestan en un 77 por ciento satisfechos con respecto a las competencias desarrolladas por los titulados, los empresarios rebajan ese nivel de satisfacción al 47 por ciento. Y sólo uno de cada dos estudiantes que finalizan su carrera da un aprobado a su formación en estas materias.

Por competencias profesionales se entiende un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que sirven para desempeñar mejor un trabajo. Cada actividad profesional requiere unas habilidades específicas, pero existe cierto consenso entre los empleadores a la hora de dibujar un retrato robot del profesional ideal. Estas son algunas claves:

Capacidad y disposición para el aprendizaje

La Fundación Universidad-Empresa (FUE) desarrolló hace unos meses una página web (www.quierounbuentrabajo.com) en la que, además de otros consejos y datos para allanar el camino profesional de los estudiantes, desvela las claves para convertirse en el mejor profesional, y pone cada cosa en su sitio: aunque puede parecer obvio, la formación del candidato es el primer paso para labrarse un futuro profesional. Eso sí, la formación exige una puesta a punto continua de los conocimientos, el profesional no puede permitirse el lujo de quedarse obsoleto.

Flexibilidad y adaptación al cambio

El caprichoso mundo profesional exige que los trabajadores sepan adecuarse a todo tipo de vaivenes. Los frecuentes cambios de guión que ocurren en las empresas necesitan de trabajadores que los interioricen cuanto antes, sin traumas. La exigencia de flexibilidad ha ido ganado puestos con los años, ya que el clima profesional actual difiere del de hace unos años. El trabajador ideal ha de saber enfrentarse con nuevos escenarios y situaciones, y hacerlos suyos en el menor tiempo posible.

Capacidad de trabajar en equipo

Lo del genio solitario está bien si eres jefe, pero las empresas buscan para sus plantillas personal que encaje en un equipo, que sume sus conocimientos a los de sus compañeros y juntos sepan resolver problemas y sacar el trabajo adelante. Los compartimentos estancos han ciado en desuso en las empresas: el trabajo en equipo es una de las cualidades más repetidas y valoradas por los empresarios. Ahora se lleva el equipo multidisciplinar, y hay que demostrar que se es capaz de relacionarse con los demás, que se posee empatía y capacidad resolutiva.

Relaciones interpersonales

Es una de las habilidades sociales más valoradas por los gabinetes de recursos humanos. De nada sirve la mejor preparación académica si uno no sabe relacionarse con aquellos con los que ha de compartirla. El profesional que persiguen las empresas tiene que desenvolverse con soltura e interactuar en el mundo de los negocios, no sólo con sus compañeros, sino también con superiores, clientes, proveedores, etc. También es fundamental la habilidad para comunicar, que incluye saber escuchar, convencer y exponer las cosas de la forma más clara y ordenada posible.

Innovación y creatividad

Los empresarios declaran abiertamente que la capacidad de crear o innovar dentro de la compañía suma puntos a la hora de decantarse por un candidato u otro. Eso quiere decir que en el mercado laboral actual se busca y se valora sobremanera a aquellos trabajadores que generan nuevas ideas y dan enfoques diferentes, aportando valor a la empresa.

Capacidad de gestión y autogestión

Ningún jefe quiere que sus empleados estén pegados a sus faldas toda la jornada laboral. Cotizan al alza las personas organizadas, que gestionan bien su tiempo y no hacer perder el de los demás. Un trabajador capaz de autoorganizarse es más productivo y eficaz. El profesional no ha de tener miedo a la hora de tomar una decisión por el mismo. Se valora tanto el resultado como la valentía a la hora de ser autosuficiente y de desempeñar las tareas encomendadas.

Motivación, seguridad y compromiso

Tres cualidades muy buenas y un buen trampolín para desarrollar una carrera profesional exitosa. La seguridad y confianza se transmiten desde la primera entrevista, así que hay que cultivarlas. Un trabajador motivado y comprometido con el trabajo y con su empresa es presa codiciada en cualquier plantilla, ya que no son factores que abunden hoy en día, además de perderse con facilidad según transcurre el tiempo. La rutina y el acomodamiento son los peores enemigos de todo profesional. Por muy genio que sea.




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